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Testimonios

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Cuento: Teto y el gusano de seda

Sétimo episodio : Teto y el gusano de seda
Autor: JD/costa rica

Cierta vez me encontré a Teto Tetito Tetón bien corrongo. Un traje de etiqueta envolvía su robusto cuerpo. Junto con su cara las uñas y la planta de sus manos y patas traseras quedaban al descubierto. Con decirle que hasta las orejas andaba tapadas. Un huequito aquí, otro y otro, por aquello de las moscas. Cuando lo vi caminando en forma elegante y coqueta no pude otra cosa que soltar la risa. –se ríe porque me tiene envidia- cuando va a tener un traje como este, elaborado por la reina de la seda-
¿warun? ‘que dices Teto’ Ey si, estas celoso porque nunca has tenido una hermosa ropa como esta’
‘ja, ja, ja, que va Tetito, es que te ves de alta alcurnia con esa ropa que, jajajaja’
‘Mirá, si me seguís jodiendo, te muerdo las nalgas, jd burlón’
Apreté los dientes y se me quitó la risa. Cuando Teto decía eso había que cuidarse porque le podía clavar los colmillos.
‘Vení jijiji Tetito,jiji comamos esta carnita asada’ El leonzuelo se acercó y saboreo el pedazo que le di. Eso si mientras comía no me quitaba la mirada de encima. Yo sentía que en el momento que soltaba la risa, se me tiraba encima. Le di otro pedazo y ya empezó a mover su negra cola. En su cabeza se asomaba la puntita de las orejas, que por tanta ropa no las podía mover bien. Volví a ver para otro lado, me llevé un paño a la boca y en una pura carcajada espanté la mula. Sólo me dio tiempo de entrar a la cocina y cerrar apresuradamente la puerta. Las garras de Teto se oían en la pared. ‘Me las vas a pagar, otra vez lo oigo riéndose, ¡gurrr, gurrr!
‘Ya Teto cálmese, cálmese porque sino le echo agua caliente’ Me asomaba por un huequito y ahí estaba Teto todo envuelto. Y es que a quien no le iba a dar risa. Parecía una momia. Deje que las horas pasaran y que Teto saboreara hasta lo máximo un hueso. Abrí un poco la puerta y le puse una ollita con agua y unas flores relajantes que el abuelo siempre tenía en la cocina. De un salto el confizgado cayó cerca de la olla y casi me agarra la mano. Bueno hasta que le sonó el jupazo que se llevó en la madera. Otra vez por el huequito lo vi acariciando su chichota y diciendo barbaridades contra mi. Así siguió con el hueso hasta que al rato metió su hocico a la olla y calmó su sed. Eran unos veinte minutos y estaba en una pura risa. Levantaba una mano, la dejaba caer, levantaba la otra y no podía parar la risa. Se acercaba a la puerta, levantaba la pata y me tiraba unos vientos. ‘ay te va jd’ tome pa’que lleve’ jijijjijijijuu’ Sentí que podía abrir la puerta y lo hice. Teto se me abalanzó, caí al suelo con él encima y me empezó a lamer la cara, el pelo. ‘ay este “putilla” si lo quiero’ me dijo mientras seguía chupando mis cachetes. ‘Bueno, bueno, ya, ya, yo también lo quiero, pero ya’ Con un movimiento lo pude hacer un lado. Ya sentado en una piedra y Teto bien echado, me animé a tocar su hermoso traje. ‘jijijji, a que quieres saber, jijiji, pues ay te va’
“Estaba yo bien echado en la montañita, ahí por el cementerio, cuando veo que pasa un desfile de gusanitos de seda. ¡uh!, me dije, aquí está el postre. Iban en fila y adelante la mamá decía: uno, izquierda, dos derecha, uno izquierda, dos derecha. Se balanceaban para uno y otro lado. Yo me chupaba mis bigotes. Salté y me puse frente a ellos. Mi mirada fija y mis dientes pelados. ‘Un momento león, ¿no sabes al frente de quien estás? ’ Saber yo, le dije, me importa un comino, yo lo que tengo es ganas de comer. ‘Suave, suave, no ves que estás ante la reina de la seda’ ¿Cómo crees que te vas a comer a la especialista de los trajes más bellos de la tierra? ¿Acaso no sabes que hago vestidos para reyes y reinas?’ ‘No jodás, yo tengo mucha hambre, déjate de carajadas y venga mi postre’. ‘Espera príncipe, antes que me comas te hago una ropa que conquistas a cualquier leona’. Bueno ahí me dio por donde quería, ya que vino a mi recuerdo mi pelirroja, la loca de mis sueños. ‘ya, ya, está bien, hágame el vestido’ Entonces los invertebrados y sin esqueleto empezaron a tomar medidas, yo solo oía: ‘uno aquí, otro acá, corte, amarre, soque, abajo, arriba’.Siento que estuvieron en eso como dos horas. Solo se que me llenaron de hilos por doquier y que ni me podía mover. Ahí uno decía: ‘ma y el cu…’ deja el huequito ‘ma y el pi…’ deja el huequito’ Ahí me dormí y cuando abrí mis ojazos ya no había nadie. Mire no más que linda la ropa. Esos bilaterales hasta los bigotes me cortaron. ¿qué le parece?
Bueno, Teto, está bonito, te luce. Vas a ver que la leoncita, esa que no te da pelota, se va a enloquecer por este galán. Jijiji’
Volvió su cabeza elegantemente hacia mí, me peló sus grandes ojos y ‘va, me voy, porta mi si a usted no le gusta’ Me veo como un príncipe en el agua y eso basta’
Así lo miré alejarse con porte elegante e internarse en el cafetal. No he vuelto a preguntarle como le fue con la leoncita. Me imagino que no muy bien porque no me ha contado nada….

16/3/08