Testimonios
Si quieres que publiquemos tu testimonio, enviamoslo
2. Cuento Las aventuras de Teto, Tetito, Tetón
Cuento: Las aventuras de Teto, Tetito, Tetón
Episodio 2. La comunicación verbal
El leoncito estaba echado a pocos metros de mi. Con una mano encima de la otra, sus patas escondidas y su cabeza erguida ‘hasta con cierta altanería o altivez’ no cerraba sus pupilas para estarme viendo. De vez en cuando sacudía sus orejas para espantar los mosquitos, pero se veía su interés de manipularme con sus hermosos ojos. Realmente me ardía la vista al estar compitiendo con él. ‘ahora si que estoy bien’ dije, ‘en buena hora me fui a encontrar con este cachorro herido, pero lo peor que me puede pasar es que aparezca el grandote’.
Recuerdo que me empecé a amarrar bien los cordones de los zapatos, me levanté para terminar esta rara relación y zazz, sólo vi una luz relampagueante, un chispazo que oscureció mis ojos y sentidos. Pasarían horas, minutos, lo que si sé es que cuando recuperé mis reflejos, estaba acostado de espaldas en el zacate de pitilla y la trompa del cachorro pegando a mi nariz. ¡fua, fua!, lo derribe con mi mano izquierda y fue a parar patas para arriba encima de una boñiga. Atontado todavía me puse la mano atrás de la cabeza y empecé a restregar un poco mi cabello. ‘Hay que habrá pasado’. Un hilito de sangre bajaba por mis cachetes. ‘Veeesss eso era lo que te estaba tapando’ Volví a ver para todo lado para detectar de donde venía la voz. Volvía la cabeza para un lado y otro pero no había nadie más. Ay ay eso si me paró los pelos de punta, me ericé todo por el miedo que le tenía a las almas en pena. ‘no,no, soy yo, soy yoooo’ Volví ver y la fierecilla balbuceaba y yo le entendía. De un salto me suspendí y “patitas para que te quiero”, corría y corría, sintiendo como que alguien me agarraba por atrás. No había cerca que me atajara, me las brincaba todas y sin relevo a quien entregarle el palo. Se que en pocos minutos estaba en la casa vieja de la finca. Tiré la puerta de la cocina y me metí entre el chorro de la llave de agua y la fosa de la pila. Quería que el agua corriera, limpiara y calmara mis nervios. La herida se había cerrado pero mi cabeza retumbaba. ‘eh, que le pasó, porque tan apurado’. ‘Nada, don domingo, nada, es que me dio un dolor de cabeza tremendo’. ‘Pues tómese este poco de hombre grande para que se le calme’. Les digo, no pude en ese momento contarle al viejo las cosas extrañas que me habían pasado. Como las estrellas hacían su aparición, decidí irme a dormir temprano. Un rasguño en la pared exterior, me despertó. Poco a poco abrí la ventana de madera y otro susto. Ahí estaba lo que yo creía había sido una visión o un sueño. ‘bis,ssss, ábreme que tengo frío’. ¿Qué? Nuevamente entendía su lenguaje. ‘Hay Tatica Dios, ahora si que estoy pagando quien sabe cuantos pecaditos’, ‘ábreme, estoy congelado’. Moví un poco la ventana y ¡pum, pum!, el animalito adentro. Salí disparado hacia la sala, boté un florero y eso era un escándalo. ‘ ¿eh, qué pasa ahí, es usted jd que anda ahí´?’ ‘Don Domingo venga, levántese, apúrese a ver esto’ Cuando él llegó, estaba yo tiritando de miedo. ‘eh, hombre que le pasa a usted?’ ‘ Miré don Domingo ahí en el cuarto’. El viejo se asomó y ‘¿qué es esto? ‘ ¡ah jajajaja, es el confisgado leoncillo que me tupe las gallinas y los huevos! Hombre no se asuste por eso, espere, no me lo despierte mientras traigo el cuchillo’ ¡auh!, y un grito desgarrador salió del cuarto, le habían dado a la fierecilla por todas las nalgas. Este brincó y se metió debajo de la cama de madera. ‘jd, ayúdame porque el viejo me va a matar’ Yo sacudía la cabeza. ‘¿eh pero que es lo que le pasa a usted?, ayúdeme a turquear a este gato salvaje’. ‘Es que, don domingo, yo oigo que ese bicho me habla’. ‘Hay María Santísima, ahora si se me descochifló el yerno’. ‘ No, no, yo oigo que el me habla’. ‘No me diga, tome el machete, yo mejor me voy a incar y pedirle a Dios por usted papito porque quien sabe que espíritillo lo está asustando’. Me senté en la cama y tomé mi cabeza con las dos manos, ‘ay Diosito ahora si que estoy fregado, si la gente antes decía que era medio loquillo, creo que ya llegué a lo máximo. Diosito por lo que más quieras, compóngame otra vez las cuerdas de mi cabeza’.
¡Hay Teto…todas las cosas que me haces hacer…! continúa…