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Testimonios

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¿Quién llamó al taxi?

¿Quién llamó al taxi? (JDRG)

Hace poco realizaba con mi familia una gira por Puntarenas Costa Rica; todos me conocen por nuestra forma de hacer amistades y entablar conversación con la mayoría de personas. Pues haciendo lo que me gusta, me encontré a un buen samaritano en el Roble de Puntarenas y por cuenta de él me contó el siguiente testimonio de vida. Para los y las un poquito incrédulos su nombre es Gerardo Ruiz y origen chino.

“Hacía poco nos habíamos pasado a ocupar la vivienda que nos dieron en el Roble de Puntarenas. En esa cuadra éramos a lo sumo tres familias. Teníamos agua pero estábamos sin luz. Todavía nos faltaban algunos vidrios de las ventanas y la entrada principal lo que pusimos fue una lata de zinc sostenida por unas reglas. Recuerdo que esa noche había un tremendo aguacero con viento y hasta nos mojaba la pequeña salita de nuestro hogar. Era una temblorera del frío y como podíamos nos calentábamos los unos a los otros. Esa noche empezó a ser terrible. Yo venía padeciendo de unos dolores abdominales que no se los deseo a nadie. Eran como las 9 y 30 de la noche cuando me apretan los dolores y un frío que ya no sabíamos que hacer. Era vomitar y vomitar. Mi esposa una mujer con mucha fe en Dios me dijo: ´Gerardo vamos a orar para que Dios nos ayude y nos muestre si tengo que llevarte al hospital en el centro de Puntarenas´ Pues ella empezó a clamar a Dios, a decirle que éramos sus hijos, que yo era el jefe del hogar, que tuviera piedad de nosotros, por cuanto nuestros niños estaba pequeños y necesitaban criarse con su papá. Ella oraba y oraba sin perder de vista mi situación. Yo brincaba del frío, me hice a ponerme de pie y caí al suelo descompuesto. La situación estaba fea, a quien acudir con ese aguacero, sin teléfono, sin recursos. Les digo que yo ya gritaba del dolor. En eso oímos el pito de un carro y unas luces. Mi esposa como pudo quitó la lata de zinc y vio ¡¡¡¡un taxi!!! ´Señora aquí pidieron un taxi de emergencia´ Mi esposa me volvió a ver y pude ver como levantaba sus manos dando gracias al Creador. Su pedido “express” por oración como le dije yo después había sido resuelto en pocos minutos. Llamó al taxista y como pudieron me levantaron y me acostaron en el asiento de atrás. Ese hombre iba “soplado” hacia el hospital que en ese tiempo estaba por el barrio El Carmen en el centro del Puerto. Yo solo oía algo como que le decía: ´Ay señora, no es para que se asuste pero a este yo lo veo más del otro lado que de este´ Llegamos al hospital y me pasaron de inmediato a emergencias y de una vez a la cuchilla. Al otro día me despertó el doctor conocido y solamente me dijo: ´diay chino, casi se nos va, unos minutos más y te lleva la pelona, ya estaba por explotarte la vesícula. Te salvaste que te trajeran con vida´. Después hablando con mi esposa dice que ella le preguntó al taxista que cómo llegó a nuestro hogar y que solo le dijo que a la estación de taxis habían llamado que era urgente que se presentara ahí, quién llamó, cómo supo, para nosotros es un misterio, pero yo estoy seguro que fue una llamada del cielo.”