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Testimonios

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Leyendas indígenas Hüetares

COMUNIDAD HUETAR DE COSTA RICA
LEYENDAS DE QUITIRRISI
Los siguientes relatos, cuentos y leyendas fueron elaboradas por niños y niñas de la Comunidad Indígena Hüetar en Quitirrisí de Mora, San José y tomadas del libro: “Cuentos y Leyendas Quitirriseñas”.

LEYENDAS DE QUITIRRISI (Jéssica Pérez F)
Por San Martín un señor iba caminando por la calle, entonces vio a una segua, parte de hombre y caballo. El señor se asustó. Entonces entre más miedo tenía, se le acercaba más la segua.
Por la artesanía a una muchacha se le apareció un caballo gris y con una señora. El caballo corría y la muchacha se asustaba.
Por el chilamate una muchacha muy linda lloraba y esa se llama la llorona.

NARRACIONES, LEYENDAS. (Otto Luis S.M.)
Antes las personas iban a San Juan a vender los cultivos y duraban aproximadamente dos días.
Antes cuando se casaban, los novios y los invitados tenían que ir a caballo.
Hace años, cuatro personas cargaban un ataúd (atahúl) con un demonio adentro echando fuego.
Hace varios años pasaba por la calle de Cañas un gran caballo en forma de capricornio de color negro, con un jinete cargando su cabeza.

QUITIRRISÍ (Cristian Guerrero M)
Mi abuelo dice que nuestro pueblo lo llamaban los indios QUITIRRI, porque hay un árbol que se llama así, que echa una flor amarilla y que le pusieron la letra sí. Entonces así fue como se llamó nuestro pueblo Quitirrisí.

QUITIRRISÍ (Luis Pérez L)
Hace 55 años no habían medios de transporte, solo en carreta y a caballo. Las mujeres de esos años jalaban el agua de quebradas con calabazos. Los hombres de ese tiempo eran muy trabajadores. Siembre iban al trabajo y escuchaban a un pájaro que cantaba QUITIRI. Así que salieron y fueron al pueblo a contar sobre el canto del ave. Por eso es que cuentan que esta comunidad se le llama por ese nombre.

QUITIRRISÍ (Karla I Pérez P)
Mi abuelo nos cuenta que en aquellos tiempos no existían carreteras para vender los productos que cultivaban. No existía escuela como la de hoy en día y cuando llegó una maestra a Quitirrisí hicieron un rancho para las clases. Dice mi abuelo que cuando iban a vender cosposas, elotes y tamales a Ciudad Colón, salían a las dos de la mañana y cuando pasaban por la finca llamada Las Campanas, les daba mucho miedo porque siempre que pasaba gente por ahí, sonaban las campanas. Mi abuela nos cuenta que cuando se celebraba un matrimonio, la fiesta empezaba a las tres de la tarde y terminaba otro día a las cuatro de la mañana.

LA FAMILIA Y MI TERRUÑO (Maricel Vásquez M)
Hace ya muchos años, cuentan mis abuelos que mis tatarabuelos decían que de un enorme hueco salía una gran luz reflejando como si fuera el sol. Esta se veía entre las doce y una y treinta de la mañana, ya que era una apariencia muy peligrosa y que luego ya no fue una reflejante luz, sino que fue una enorme serpiente.
También les contaba a mis abuelos, que en noche de luna se veía rodar una bola de fuego, de esa bola salía Busiraco, que era el rey de los infiernos. Y dicen que de tanto orar mi tatarabuela, tiró una gran piedra y logró que desapareciera.
En mi comunidad, dicen que siempre en horas de la noche, una joven, quien no tenía hijos siempre quedaba de verse con su novio fuera de su casa como a las nueve o diez de la noche. Un día el joven no asistió a su cita y el que se hizo pasar por él fue Busiraco que se la llevó para su casa, pero en su casa no se encontraba nadie y éste se convirtió en peludo como los monos y la muchacha fue llevada a los infiernos.

EL BOSQUE ENCANTADO (Haizel Marín P)
Sucedió hace mucho tiempo aquí en Quitirrisí, en un cerro montañoso de muchos árboles y grandes rocas. Por las noches se ven muchas cosas raras como un fuego de luces y ruidos extraños y como a media noche se oían los hombres arreando ganado, muchos trotes, y cayendo del aire grandes bolas de fuego. Algunas veces la gente oía sonidos debajo de la tierra o persona cantando música muy bonita. Yo le preguntaba a mi abuela quiénes eran y ella me decía que en ese lugar vivía una viejecita que era la dueña de esa tierra, que tenía mucho oro y alhajas muy antiguas y cuando murió dejó enterradas todas esas joyas.
LA MANTA BLANCA (Emilia Mena)
Una vez, un señor llamado C..S… montaba a caballo a altas horas de la noche, a eso de las dos de la madrugada. De pronto le apareció la manta blanca y al caballo no había quién lo sostuviera del susto que se dio, pasando por la orilla de la cerca, rompiéndole el pantalón, llegando a su casa en estado delicado y mudo del susto.

LA CAMPANA DE ORO (Cruz Hernández )
La campana de oro es muy valiosa por su oro, han tratado de robársela en los días que sale, jueves y viernes santo. Dice la leyenda que sale a las doce medio día del jueves santo y a las doce de la noche del viernes santo, suena en el Guaco.

LAS CAMPANAS DE ORO (Calixto Mena)
Dicen que suenan todos los viernes santo y a las doce del día y si alguna persona las oye se queda encantada. Según cuentan nuestros abuelos, esas campanas se encuentran en un lugar llamado Candelarita, que es por el lado del Guaco. Son dos campanas de oro y una de ellas está en la iglesia de Ciudad Colón, porque según parece una si la pudo sacar un sacerdote y la otra se encuentra en una cueva.

LA CAMPANA (Heidy Pérez H)
Hace muchos años en Quitirrisí, existió una campana de oro, la cual dicen que venía de Ciudad Colón. Aconteció que llegó un tiempo en que los indios la peleaban y los blancos también. Unos días después desapareció. Mis padres cuentan que los jueves y viernes de Semana Santa, la campana suena. No se sabe dónde está, pero la leyenda nunca se perderá.

LA CAMPANA DE ORO (Ivannia Mena V)
Cuenta mi abuelita, que hace muchos años existía un camino por el Guaco, donde pasaba mucha gente. La mayoría de personas tenían miedo de pasar al anochecer, porque los asustaban. Un día, un señor pasó a caballo, de pronto escuchó algo que rodaba y sonaba muy fuerte. El señor se detuvo con el caballo a ver qué era lo que sucedía, pero vio una campana de oro que rodaba. Entonces trató de agarrarla pero se desapareció. Este señor se llamaba Juan, se montó al caballo, llegó a su casa y le dijo a su esposa lo que le había sucedido. También le contó a sus amigos, los cuales fueron a ver si era verdad, se quedaron esperando tamaño rato, cuando de pronto oyeron algo que rodaba y sonaba muy fuerte. Era la campana de oro. Estos se fueron rumbo a sus casas y le contaron a Juan que sí era verdad lo que había visto. Desde esos años existe la leyenda de la campana de oro que siempre se escucha para Semana Santa a las doce de la noche.

LA CAMPANA ENCANTADA (Rodolfo Sandí)
Cuentan nuestros antepasados indígenas, que en aquellos tiempos los indios que habitaban en Tabarcia hicieron dos campanas para regalárselas al Cacique que gobernaba y que vivía en lo que se conoce hoy día como Ciudad Colón, para usarlas en el templo. Como eran muy pesadas, buscaron dos carretas. Cuando iban por un lugar de nuestro pueblo llamado el Hundidero, las carretas se pegaron y les cogió de noche, apenas pudieron sacar una con la campana y la otra la dejaron. Estos siguieron caminando para volver al otro día. Pero llegaron unos ladrones a robarse la campana y ésta se hundía ya que era muy pesada. Otro día llegaron los indios con más gente a sacarla. Ese día era un jueves santo. La otra, la dejaron en Ciudad Colón, por eso es que esa campana suena más fina que todas las campanas que hay en los templos, porque la campana que quedó enterrada le da fuerza. Todavía hoy, muchos de nosotros vamos los jueves santos a las doce de la noche donde se encantó la campana, con la esperanza de oírla, porque muchos aseguran que la han escuchado.

LA VIRGEN Y LA CAMPANA (Yuri Mena M)
La historia que me contaron trata sobre el Alto de la Campana. Cuentan que allí apareció una virgen, cuando los indios se dieron cuenta, fueron y se la robaron y se la llevaron para Tabarcia. La gente se dio cuenta y la rescataron y la llevaron para la iglesia de Ciudad Colón., pero los indios no se quedaron tranquilos, porque se dieron cuenta de que había una campana de oro enterrada. Fueron y buscaron con bueyes para sacarla. Cuando ya la iban sacando, la amarraron de la carreta y se les soltó y se les hundió, no pudieron hacer nada y cuentan que para Semana Santa suena a media noche.

LA CHANCHA (Lucrecia Mena H)
Esta es la historia que contaba mi bisabuela. De varios animales y sonidos raros, en especial de una chancha que a altas horas de la noche, a eso de las dos de la mañana salía a asustar a todo el mundo. Cuando eso estaba pasando, ella salía con una cruceta en la mano para volarle cincha, cuando la veía le tiraba chispas por los ojos y cuando le iba a dar con la cruceta se convertía en una paloma grande y negra y salía volando.

LOS TRES SALTEADORES (Vivian Mata M)
Setenta años atrás, los salteadores asaltaban a todas las personas que iban a San José y cuando pasaban por Quitirrisí les robaban toda la mercadería y las pertenencias que iban a vender, como maíz, frijoles, café, tabaco, y dulce.

LEYENDA DEL ALTO DE QUITIRRISI (Freddy Ramírez S)
Había una vez, una bruja que asustaba. Un día, de noche, tocó la puerta de una señora llamada Juanita. Ella abrió pero no vio a nadie. Asustada cerró la puerta, pero al momento tocaron de nuevo. Nerviosa abrió, y al ver a Virginia, su vecina, fue tanta la impresión, que Juanita se desmayó. Esta vez la bruja gozó como nunca y cuenta la leyenda que anduvo un tiempo asustando y luego desapareció para no volver jamás.

EL RIO TABARCIA (Angie Pérez M)
Cuenta la gente que hace muchos años, existía una laguna que era un volcán. En medio de la laguna había un árbol de jícara, que a la gente le llamaba mucho la atención y el volcán se enojaba cuando llegaban a robárselas. Y una de tantas veces se enojó tanto, que explotó y de ahí se originó el río Tabarcia.
Cuentan también que las campanas de la iglesia de Tabarcia son de oro, que unas personas las recogieron de la creciente que llevaba el río. Ahora el volcán se llama la Cangreja.

CUANDO CANTABA EL GUACO ENUNA RAMA SECA (Shirley y Dareth Sánchez M)
Hace mucho tiempo, Quitirrisí de Mora sirvió de paso para los indios y blancos que viajaban a Villa Colón y a San José. Por el camino la gente hablaba de leyendas, decían que el Guaco es una ave sagrada de los indios huetares, que los protegía de todo. Cuando el Guaco cantaba en una rama verde llovía. También el Guaco viajaba por las cuevas en busca de serpientes venenosas que atacaban a los indios. Decían que el Guaco era un mensajero de Dios y que su canto era la señal de nueva vida o de muerte.

EL TORO NEGRO (Irene Marín P)
Hace mucho tiempo en Quitirrisí, cuando ya casi era Semana Santa, estaban unos señores arreando unas vacas y unos toros. Había un toro negro, los ojos los tenía rojos. En la mañana siguiente el toro se escapó. Un señor quiso agarrarlo, los demás señores le dijeron –no vayas-es malo trabajar en Semana Santa. El señor no hizo caso, se fue a buscar el toro y Dios lo castigó porque no hizo caso a sus amigos. Alguien dice que Dios lo castigó al señor, que siempre tiene que llamar al toro, y ese toro era el “pisuica”.

Fuente: JDRG (compilador) Comunidad Indígena Hüetar. Cuentos y leyendas quitirriseñas. Editorial Fundación UNA-Embajada de España Centro Cultural Español. Costa Rica. 1996. Pp. 41-50.