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Testimonios

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Historia bíblica: Naamán es sanado.

En el país de Siria, vivía una niña esclava que había sido tomada de su familia y llevada cautiva. Su amo, Naamán, era un gran general del ejército del rey. Pero él tenía una terrible enfermedad llamada lepra. Un día, la niña le dijo a la esposa de Naamán que él podría ser sanado si fuera al profeta en Samaria.
Naamán quería ser sanado, así que, salió para Samaria, llevando regalos de oro, plata, y ropa. Llevaba también una carta de parte del rey de Siria, dirigida al rey de Israel. La carta decía:

“El hombre que lleva esta carta es mi siervo. Deseo que tú lo sanes de su lepra.”

Cuando Naamán llegó a Israel, le presentó la carta al rey. El rey de Israel se turbó mucho por la carta y dijo:

-¿Soy yo acaso Dios, que pueda matar y dar vida?

El profeta Eliseo oyó lo sucedido y mandó llamar a Naamán. Con su carro y sus caballos, Naamán llegó a la casa de Eliseo. Allí, esperó a la puerta, pero el profeta no le mandó que entrara ni tampoco salió a recibirlo. En lugar de eso, Eliseo envió a su siervo a la puerta. El siervo le dijo:

-Dice Eliseo: “Ve sumérgete siete veces en el Río Jordán y serás sanado”.

Naamán se enfureció. Él creía que por ser alguien importante, Eliseo debía salir a recibirlo, y después poner las manos sobre su cuerpo y orar por él. Naamán podía pagar con muchas riquezas con tal de ser sanado, pero le era muy difícil dejar su orgullo.
Dios vio el orgullo en el corazón de Naamán. Él quería que este gran general aprendiera a ser humilde y obediente. También quería mostrarle a todos que él no se fija en la grandeza humana.
Naamán estuvo a punto de regresar a su tierra como un leproso orgulloso y enojado. Pero sus siervos le dijeron:

-Si el profeta le hubiese pedido que hiciera algo grande, lo habría hecho. ¿Por qué, pues, no hace algo tan sencillo como esto?

Al fin convencieron a Naamán. Él se sumergió siete veces en el Río Jordán y su piel quedó tan sana como la piel de un niño.
Humildemente, Naamán dijo:

-Ahora sé que no hay Dios sino el Dios de Israel. Le adoraré sólo a él.

Fuente: La Antorcha de la Verdad. Nov, diciembre 2010. Volumen 24, número 6. Pp. 18-19.