Temas de Bienestar
Los Perros y enfermedades.
Los perros dan mucha alegría a los niños y, por lo general, cuando hay un pequeño en la casa del cachorro no tarda en llegar. Sin embargo, esa relación tan estimulante para los chiquitos, requiere de mucho cuidado para evitar complicaciones en su salud.
Esos animales domésticos representan un serio peligro si no se les desparasita periódicamente, pues en ellos vive un parásito llamado toxocara canis que podría producir ceguera en los niños.
Así, cuando los menores juegan en los parques o en los patios de las casas pueden ensuciarse las manos con el excremento del animal donde se encuentran los huevecillos del parásito.
El peligro se presenta cuando los niños se tocan la boca con las manos sucias, pues el parásito, que es una lombriz, ingresa al organismo y es entonces cuando se da la posibilidad de que los chiquitos desarrollen una peligrosa enfermedad infecciosa llamada toxocariasis ocular que produce ceguera en uno de los ojos.
El huevecillo penetra y se transforma en una larva que atraviesa los intestinos y viaja en la sangre. En su recorrido puede afectar a todos los órganos del cuerpo provocando, en algunos casos, hepatitis, neumonía, problemas en el cerebro, en los riñones y en la piel. Sin embargo, los daños más severos se producen cuando la retina se desprende por causa de la infección y una reacción inflamatoria severa.
Los síntomas de ese mal son fáciles de reconocer. La madre puede observar que uno de los ojos de su hijo está desviado y que la pupila se volvió blanca. Además, el pequeñito se queja de que todo lo ve borroso.
El diagnóstico de la enfermedad se realiza por medio de un examen de sangre. El tratamiento no da buenos resultados y ni siquiera una operación mejoraría la capacidad visual del ojo dañado.
En ese sentido, lo más importante, para evitar la enfermedad conocida como toxocariasis ocular, es la prevención y ello es posible desparasitando a los animales sobre todo a los perros y a los gatos que son los que tienen más contacto con los niños.
Los cachorros deben ser desparasitados a partir de los 15 días de nacidos y luego cada 2 semanas hasta que cumplan 4 meses. Después, ese procedimiento se hace rigurosamente, dos veces al año: a la entrada y a la salida del invierno. Otra medida de prevención, muy importante, es el lavado frecuente de las manos sobre todo después de que los niños juegan en espacios abiertos muchas veces contaminados con el excremento de los animales.
Los padres de familia tienen que atender esas medidas de prevención para que sus hijos disfruten de todo lo que está a su alrededor gracias al preciado sentido de la vista.
Fuente: Lilliana Incera V. “Es el mejor amigo del hombre pero…cuidado”. CCSS.