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Temas de Bienestar

Las ocho inteligencias múltiples.

Estamos consientes de que todos los seres humanos somos iguales en dignidad y derechos, pero somos diferentes en cuanto a nuestras capacidades, historia de vida, formas de aprender y de ser inteligentes.
La nueva época de enseñanza y aprendizaje, nos motiva de innovar categorías o normas de evaluación sobre la inteligencia. Ya no se justifica la medición de la misma sólo por el coeficiente intelectual, sino ahora se amplía a la inteligencia emocional y a la inteligencia múltiple.
Tal como lo esboza Howard Gardner, la inteligencia es la capacidad de resolver problemas o para elaborar productos. Al ser una capacidad, es posible desarrollarla.
Se plantea que no existe solo una inteligencia, sino por lo menos ocho y todas las personas las tenemos.
Las mismas no trabajan en forma aislada, sino en conjunto, de modo complejo, y se combinan y actúan de diferentes formas en cada uno. Es decir que los adultos, los adolescentes, las niñas o niños somos inteligentes de maneras distintas, tenemos diversas áreas de fortaleza e intereses, somos más capaces para resolver problemas o para crear productos empleando algunas inteligencias en mayor grado que otras.

Las ocho inteligencias y cómo desarrollarlas.

1. La inteligencia lingüística es la capacidad para usar las palabras de manera efectiva, ya sea en forma oral o escrita. Esta se puede fomentar con el empleo de historias, cuentos, relatos, lecturas, juegos de palabras, grabaciones, debates, diarios, procesadores de texto.

2. La inteligencia lógico – matemática. Es la capacidad para usar los números y razonar adecuadamente. Incluye la habilidad para realizar esquemas, establecer relaciones lógicas, clasificar, generalizar, elaborar hipótesis y demostrarlas. Para su desarrollo puede ejercitarse con juegos, rompecabezas lógicos, clasificaciones, estadísticas, problemas lógicos y matemáticos.

3. La inteligencia espacial. Se entiende como la habilidad para percibir el mundo visual – espacial y ejecutar transformaciones sobre esas percepciones. Incluye la sensibilidad al color, la línea, la forma, el espacio y la capacidad para establecer relaciones entre esos elementos, para representar gráficamente ideas visuales o espaciales y para orientarse en forma adecuada. Se puede fomentar el trabajo con cuadros, gráficos, mapas, fotografías, videos, diapositivas, juegos de construcción, metáforas visuales, bosquejos de ideas, imágenes.

4. La inteligencia musical es la capacidad de percibir, discriminar, transformar y expresar las formas musicales. Incluye la sensibilidad al tono, al ritmo, a la melodía y al timbre. Su desarrollo puede aumentarse a partir de la práctica en el canto, escuchar música, tocar instrumentos, crear melodías, usar música de fondo, relacionar canciones conocidas con conceptos, marcar ritmos.

5. La inteligencia natural. Se entiende la fortaleza para ser sensible y reconocer regularidades en la naturaleza, clasificar a los seres vivientes y establecer relaciones. Puede practicarse actividades al aire libre, experimentos, observar y clasificar elementos de la naturaleza.
6. La inteligencia corporal – kinética. Es cuando se distingue el uso del cuerpo para expresar ideas y sentimientos, y para realizar distintos productos con las manos. Incluye buena coordinación, equilibrio, destreza, fuerza, flexibilidad y velocidad. Su desarrollo puede ejercitarse con dramas, excursiones, actividades prácticas manuales, artesanías, objetos para manipular, actividades de educación física, experiencias y materiales táctiles.

7. La inteligencia interpersonal es la capacidad de percibir y diferenciar estados de ánimo, motivaciones y sentimientos de otras personas y de responder a ellas en forma adecuada. Ejercitarse con estrategias grupales, compartir con otros, participar en actividades en la comunidad, organizar fiestas o reuniones sociales.

8. La inteligencia intrapersonal. Fundamental es que nos conozcamos a nosotros mismos y actuar en forma adecuada a partir de ese conocimiento. Incluye una buena imagen propia, la autodisciplina, el conocimiento de las propias emociones y motivaciones. Se pueden practicar proyectos y juegos individuales, estudio independiente, periodos de reflexión, diarios personales, actividades para favorecer la autoestima, establecer metas personales o tomar decisiones propias.

Debe quedar claro que el desarrollo de las inteligencias depende de aspectos genéticos, hereditarios y del contexto en que una persona vive y se desarrolla.

Adapt., de: Somoza, Ana. “Elegir el propio camino: Inteligencias múltiples en la enseñanza y el aprendizaje de la Biblia”. En: Apuntes Pastorales. Vol.XXIII. Número 3. pp. 14,15.