Reflexiones
“LOS HIJOS”
Leer algunas notas periodísticas me produce una profunda sensación de vacío y dolor. Leer los informes que se organizan alrededor de los padres que trabajan y dejan a sus hijos al cuidado de terceros me deja con una tremenda sensación de irrealidad.
Como seres humanos y padres, fallamos continuamente en el buen desarrollo de nuestros matrimonios y en la crianza de los hijos.
Nuestra naturaleza pecadora se interpone continuamente ante el amor a la familia y el deseo de obedecer a Dios y agradarle ¿Qué decir entonces, acerca de dejar que extraños críen a nuestros hijos y les inculquen sus valores?
Ellos tendrán las mismas luchas que nosotros, con el condimento adicional de no tener en su corazón el amor paterno hacia los niños que cuidan. Y esto también más allá de su propio deseo de agradar a Dios o no…
Por ejemplo, leí un artículo acerca de una mujer que dejaba a su hijito desde bebé en la guardería, durante 10 a 12 horas todos los días, para trabajar como niñera en otra casa… Seguramente necesitaba imperiosamente ese dinero para vivir, pero ¡Qué costo tan grande debía pagar!
Entonces me pregunté, siendo que esta mujer tenía un esposo que también trabajaba ¿Valía la pena el beneficio económico o el desarrollo personal, comparado con el poco tiempo pasado con el hijo?
Ciertamente en algunos casos, dejar a los hijos para ir trabajar es sinónimo de poner un bocado de pan en la mesa o no. Pero… en otras ocasiones es simplemente anteponer una carrera o un mejor pasar económico a la crianza personalizada de los hijos que Dios nos dio.
No podemos establecer pautas rígidas, cada uno debe evaluar su situación y sus necesidades; no obstante, sería bueno analizar los beneficios que se pierden al no estar cerca de de nuestros hijos en su infancia.
Se pierde la influencia:
• “Porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere” (Proverbios 3:12)
Se pierde la presencia:
• “Porque yo también fui hijo de mi padre, delicado y único delante de mi madre” (Proverbios 4:3)
Se pierde la comunión:
• “Mucho se alegrará el padre del justo, y el que engendra sabio se gozará con él. Alégrense tu padre y tu madre, y gócese la que te dio a luz” (Proverbios 23:24-25)
Se pierde el futuro:
• “La casa y las riquezas son herencia de los padres; mas de Jehová la mujer prudente” (Proverbios 19:14)
Es necesario evaluar correctamente las opciones y elegir las más convenientes a largo plazo para la familia como tal.
Recordemos: Dios entiende nuestras necesidades familiares y provee para suplirlas, más allá de lo que pedimos y entendemos.
Bendiciones,
Tatiana Chevriau
E-mail: tbs@daresperanza.com.ar
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