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LA INFLUENCIA DE LA LUNA EN LA TIERRA

Desde los tiempos de la Biblia hay quienes creen que la Luna tiene influencias sobre la Tierra. Aún hoy en día, la mayoría de los campesinos cortan la madera cuando la Luna está en menguante, para evitar que se pique, y esperan las primeras lluvias en la luna llena de la Semana Santa para sembrar. Dicen que si no llueve en la Semana Santa, hay que esperar un mes más hasta que vuelva otra luna llena. Los pescadores también saben que los días cercanos a la luna llena y a la luna nueva son los mejores para la pesca.
Durante años muchos científicos han negado que la Luna tenga efectos en la lluvia, en las plantas y en los animales. Pero sucede que algunos científicos son muy especializados en su ciencia y un matemático a veces es incapaz de distinguir una mata de maíz de una de arroz. Una vez dijo el director del Observatorio de Bourges: “En lugar de negar los hechos, haríamos mejor en estudiarlos más de cerca y las explicaciones vendrán después. No podemos dudar que debe existir alguna influencia de la Luna sobre la vegetación y que muchas de las creencias de los antiguos y de los actuales campesinos tienen absoluto fundamento”.
El fallecido Luis Rodés, director del Observatorio de Ebro de España, no creía que la Luna tuviera que ver con el tiempo. Estaba tan convencido de ello que, para demostrarlo, hizo una investigación durante varios años. Los estudios revelaron que en los días cercanos a la luna llena generalmente se mantenía más tranquila la atmósfera. Disminuía la velocidad de los vientos, había una mayor cantidad de nubes y en esos días, en época de invierno, llovía un 11 por ciento más que en los días cercanos a la luna nueva. Luis Rodés terminó dándose por vencido. Él mismo había comprobado que llovía más en luna llena que en luna nueva.
Lo mismo sucedió a Legendre, director de un Laboratorio en Francia. Este señor criticaba las creencias sobre la influencia de la Luna en los animales. Pero llegó a observar que algunos seres vivos al parecer tenían relación con las fases de la Luna. Al estudiarlo más a fondo tuvo que rendirse ante los hechos: “Yo que tanto me había burlado de la Luna (dice el doctor Legendre con una franqueza que le honra), después de mis investigaciones ya no puedo burlarme más”.
Uno de los casos que lo hizo cambiar de opinión fue el de los gusanos palolos. Estos animalitos viven pegados a las grietas de las rocas en las aguas del Pacífico de las Islas Samoa. Cada año botan la cola tres días después de la luna llena que se da a fines de octubre o a principios de noviembre. Las colas miden unos 40 centímetros de largo, salen del fondo del mar y nadan como gusanos sin cabeza. La gente de esos lugares espera esta fecha para recoger las colas porque les sirven como alimento. La subida de estos gusanos también les indica que ha llegado el momento de la maduración de algunas frutas; por esta razón los indígenas de las Islas Samoa les llaman a los palolos, “gusanos calendario”.
A pesar de todo, son pocos los científicos que verdaderamente han estudiado con seriedad los efectos de la Luna. Se sabe que entre la Luna, la Tierra, el Sol y los demás astros del Sistema Solar existe una fuerza que los atrae y los sostiene, haciendo que se mantengan unidos. Todos los días y en cualquier lugar, al paso de la Luna todas las cosas que hay en la Tierra pesan una mínima cantidad menos. Esto sucede en el momento en que la Luna se encuentra en medio cielo. Esa mínima diferencia de peso es suficiente para hacer un abultamiento de unos cuantos metros en las aguas del mar, formando así las mareas. Con aparatos de medición muy exactos se ha comprobado que la fuerza de la Luna también hace que pese menos la capa de aire que rodea a la Tierra. Por eso, baja la presión de la atmósfera y se forma, al igual que en el mar, un abultamiento en la capa de aire o atmósfera. Pero eso no es todo: también atrae el campo magnético, la electricidad, las ondas de radio y las partículas muy pequeñas o radiación que hay en la Tierra.
En los días cercanos a la luna llena y en los de la luna nueva se junta la fuerza de atracción del Sol y los cambios en las mareas, en el aire y en todas las demás cosas son mayores. Y muchos seres vivos sienten estos cambios. Para algunos animales ciertos cambios de la Luna son esenciales para la reproducción, como lo es el caso de los gusanos palolos, de los peces grunión, de los gusanos de fuego de las Bermudas, de las algas café y de los corales de mar. Las plantas en crecimiento también sienten estos cambios. Por ejemplo, si partimos una remolacha podemos ver unas rayas en forma de anillos que se forman en cada cambio de luna.
Es cierto que existen muchas creencias y fantasías sobre la influencia de la Luna. Pero hay observaciones propias y sabias de los campesinos, y ha costado mucho que se acepten como ciertas.

Algunos ejemplos de la influencia lunar:
a. Muchos agricultores prefieren hacer las podas a los árboles en luna menguante. Dicen que “sangra” menos el tronco y que los hijos nacen mejor.
b. La mayoría de los corales de mar desovan en la noche de luna nueva o de luna llena, en la marea más alta de verano que ocurre a fines de marzo o a principios de abril.
c. Cada dos semanas, en luna llena y en luna nueva, la fuerza de atracción es mayor porque la Tierra, la Luna y el Sol se alinean. Por eso las mareas son más altas en esos días.

(Adaptado de : Almanaque Escuela Para Todos. 1999. Pág. 54 a 57. )

INFLUENCIA DE LA LUNA EN LOS SISMOS
Existe una corriente muy fuerte que plantea la influencia de la Luna en los movimientos sísmicos de la Tierra. Tomemos algunos ejemplos:

A. El 11 de Agosto de 1999 un eclipse lunar.
Seis días más tarde, el 17 de Agosto, un tremendo terremoto (de magnitud 7,4) sacudía Turquía destruyendo la ciudad de Izmir, causando cuatro mil víctimas.

B. El 9 de Enero de 2001, eclipse de Luna
Cuatro días más tarde, el 13 de Enero, ocurría un gigantesco terremoto en El Salvador, de magnitud 7,6, que destruyó ciudades enteras (70.000 casas) y originó 704 muertos y 4.055 heridos.

C. 24 de Enero, Neomenia (Luna joven) de 29 horas.
Tres días más tarde, el 27 de Enero, un terrible terremoto de magnitud 7,9 asolaba el estado de Gujarati, en la India occidental, produciendo cien mil muertos.

D. 24 de Julio, aconteció un eclipse parcial de Luna.
El 22 de Julio de 2002 un terremoto de magnitud 6,5 mató a 250 personas en Irán y dejó sin vivienda a otras 25.000. El 90% del territorio fue afectado por el seísmo.

E. El 28 de Octubre sucedió un eclipse de Luna
Ya en 2004, el 23 de Octubre un terremoto de magnitud 6,6 sacudió la isla de Honsu, en Japón, produciendo 33 víctimas mortales, 2.900 heridos y destruyendo 395 edificios y dañando a otros 3.473.

F. También, el 3 de Octubre de 2005 ocurrió el esperado y deseado eclipse anular de Sol que cruzaría la Península Ibérica de NO a SE, pasando por encima de Madrid.

A los cinco días un terremoto destruía toda una región de Pakistán, causando cien mil víctimas.

G. Por último en 2006, cuando los expedicionarios a Libia para contemplar el eclipse total de Sol del 29 de Marzo, admirábamos la exótica ciudad berebere de Gadamesh,
otro terrible seísmo de magnitud 6,1 privaba de la vida a 66 inocentes y hería a otros 1450 en Borujerd (Irán), dejando sin casa a 45000 personas de 330 pueblos (Wikipedia).

H. Y dos meses lunares más tarde, el 27 de Mayo, otro terremoto de magnitud 6,3 mataba a más de 6000 personas en Java y dejaba heridas a 36.000 más, destruyendo 136.000 viviendas y dejando sin techo a 1,5 millones de personas. Pero esta desgraciada isla se vería sacudida por otro tremendo terremoto de magnitud 7,7, que dejó 660 muertos, 330 desaparecidos y 51.500 desplazados (Wikipedia).

Uno no puede dejar de preguntarse, ¿existe alguna correlación entre los eclipses de Sol y de Luna y los terremotos? Y si se da tal correlación, ¿en virtud de qué fenómeno natural se produce? Pero al mismo tiempo, uno se da cuenta de que pisa un terreno resbaladizo, por cuanto admitir la relación causa-efecto entre eclipses y terremotos, sin acertar a explicar el mecanismo que las vincula, no es sino aceptar un planteamiento puramente astrológico, un albur que no deseamos correr.
Por otra parte, los mismos sucesos que he descrito revelan el acaecimiento de seísmos no relacionados con eclipses, como el del 25 de Septiembre de 2003 (en Hokkaido) y el que originó el terrible tsunami del 26 de Diciembre de 2004. ¿Cómo encajar ambas evidencias en un mismo marco fenomenológico?

EL CASO DE LAS MAREAS
Desde luego, a uno no le cabe duda de que la influencia lunar que mejor se manifiesta sobre la Tierra es la que origina las mareas, o sea, la gravedad. Dicho fenómeno, que está producido por doble partida, tanto por la Luna como por el Sol, bien que las mareas que origina este último sean dos veces menos vivas que las que levanta la Luna, consiste en la deformación del globo terrestre dos veces diarias, una bajo el paso del astro (la Luna o el Sol) por el meridiano del lugar (realmente 12 minutos más tarde) y otra unas doce horas después, al pasar dicho astro por el meridiano de los antípodas (con los mismos doce minutos de retraso). Aunque la marea afecta a toda la masa del globo terrestre, tanto la sólida, como la líquida y como la gaseosa, es más perceptible sobre la masa líquida, principalmente en los océanos. Un caso particular de la masa líquida a considerar es la masa viscosa.
Adaptado de: Alberto Martos Rubio
Alberto.Martos.Rubio@esa.in
http://www.cielosur.com/luna-influencia.php