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Libros

BIBLIA: ¿Quién la escribió?

La Biblia no la escribió una única persona. Mucha gente dio su contribución: hombres y mujeres; jóvenes y viejos; padres y madres de familia; campesinos, agricultores, pescadores y obreros de varias profesiones; gente instruida que sabía leer y escribir, y gente sencilla que sólo sabía contar historias: gente viajera y gente que nunca salió de su casa; sacerdotes y profetas, reyes, pastores, apóstoles y evangelistas.

Era gente de todas las clases sociales, pero todos unidos por una misma preocupación: la de construir un pueblo hermano, donde reinara la fe y la justicia, el amor y la fraternidad, la verdad y la fidelidad, y donde no hubiesen opresor ni oprimido.

Todos dieron su colaboración, cada uno a su manera y estilo. Todos fueron profesores y alumnos unos de otros. Pero aquí y allá, en aquel entonces y ahora entre nosotros, nos damos cuenta que no fue tarea fácil. Algunos, a veces, “tiraban del poncho más para su lado” y no colaboraban suficientemente con los demás para que todo saliera bien.

¿Cuándo fue escrita la Biblia?

La Biblia no se escribió de golpe. Llevó tiempo, mucho tiempo, más de mil años. Comenzó alrededor del año 1250 antes de Cristo; y el punto final del libro de la Biblia sólo se puso 100 años después del nacimiento de Jesús.

Entonces, es muy difícil saber exactamente cuándo se comenzó a escribir la Biblia. Pues, antes de ser escrita, fue narrada y contada en las ruedas de conversación y en las celebraciones del pueblo. Yantes de ser narrada y contada, ella fue vivida por muchas generaciones en un esfuerzo constante y fiel por colocar a Dios en la vida misma y de organizar la vida de acuerdo con la justicia.

Al comienzo, el pueblo no hacía mucha diferencia en contar y escribir. Lo que importaba era expresar y transmitir a los otros la nueva conciencia de pueblo, nacida de ellos a partir del contacto con Dios. Hacían esto recordando a sus hijos la historia del pasado y contándoles los hechos más importantes de su historia (cfr. Dt. 26,5-11 Dt. 6,20-25).

De la misma manera como hoy nosotros recordamos las letras de los cánticos religiosos, así ellos aprendían de memoria y transmitían las historias, leyes, profecías, los salmos, proverbios y tantas otras cosas que, después, fueron escritas en la Biblia.

La Biblia salió de la memoria del pueblo. Nació de la preocupación de no olvidar el pasado.

¿Dónde fue escrita la Biblia?

La Biblia no fue escrita en un mismo lugar, sino en muchos lugares y países diferentes. La mayor parte del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento fue escrita en Palestina, la tierra donde habitaba el pueblo, por donde Jesús anduvo y donde nació la Iglesia.

Algunas partes del Antiguo Testamento fueron escritas en Babilonia, donde el pueblo vivió en cautiverio, en el siglo sexto antes de Cristo. Otras partes del Antiguo Testamento fueron escritas en Egipto, hacia donde mucha gente había emigrado después del cautiverio.

El Nuevo Testamento tiene partes que fueron escritas en Siria, en Asia Menor, en Grecia e Italia, donde había muchas comunidades, fundadas o visitadas por el Apóstol San Pablo.

Ahora bien, tanto las costumbres como la cultura, la religión, la situación económica, social y política de todos estos pueblos dejaron huellas en la Biblia y tuvieron una influencia en la manera como la Biblia buscó presentar el mensaje de Dios a los hombres.

¿En qué lengua se escribió la Biblia?

La Biblia no se escribió en una sola lengua, sino en tres lenguas diferentes: hebreo, arameo y griego. La mayor parte del Antiguo Testamento fue escrita en hebreo. Era la lengua que se hablaba en Palestina, antes del cautiverio.

Después del cautiverio, el pueblo de Palestina comenzó a hablar el arameo. Pero la Biblia continuaba siendo escrita, copiada y leída en hebreo.
Y así pasó que mucha gente ya no entendía más la Sagrada Escritura. Por eso, para que el pueblo pudiese tener acceso a la Biblia, se crearon pequeñas escuelas en todas las comunidades o poblados. Jesús, aún siendo niño, debió haber frecuentado la pequeña escuela de Nazaret, para aprender el hebreo y así poder comprender la Biblia.

Sólo una parte muy pequeña del Antiguo Testamento fue escrita en arameo.

Así, en el tiempo de Jesús, el pueblo de Palestina hablaba arameo en casa, usaba el hebreo en la lectura de la Biblia, y el griego en el comercio y la política. En el tiempo de Jesús, todavía no existía, escrito, el Nuevo Testamento. Sólo existía el Antiguo. El NT estaba siendo vivido y preparado allá en Nazareth.

Sucedió entonces lo siguiente: Los judíos que, después del cautiverio, habían emigrado de Palestina hacia Egipto, fueron olvidando la lengua materna. Ya no entendían más el hebreo ni el arameo. Sólo comprendían el griego, la lengua de Grecia, que era hablada en Egipto. Por eso, en el siglo tercero antes de Cristo, un grupo de personas resolvió traducir el AT del hebreo al griego. Fue la primera traducción de la Biblia. Esta traducción griega se llama Septuaginta o de los Setenta.

Más tarde, después de la muerte y resurrección de Jesús, cuando los apóstoles salieron de Palestina para predicar el Evangelio a los demás pueblos que hablaban el griego, adoptaron esta traducción griega de los Setenta y la difundieron por el mundo.

La época en que se hizo la traducción griega de los Setenta, la lista (canon) de los libros sagrados todavía no se había concluido. Y así pasó que la lista de los libros sagrados todavía de esta traducción griega quedó más completa que la lista de los libros escritos en lengua hebrea.

Ahora bien, la diferencia entre la Biblia de los protestantes y la Biblia de los Católicos viene de esta diferencia entre la Biblia hebrea de Palestina y la Biblia griega de Egipto. Los protestantes prefirieron la lista más corta y más antigua de la Biblia hebrea, y los católicos, se quedaron con la lista más larga y completa de la traducción griega de los Setenta.

Hay siete libros más en la Biblia de los católicos: Tobías, Judith, Baruc, Eclesiástico, Sabiduría, algunas partes del libro de Daniel y algunas partes del libro de Ester. Estos siete libros reciben el nombre de “deuterocanónicos”, es decir, de la segunda (deutero) lista (canon). También se les llama apócrifos.

El tema de la Biblia

El tema de la Biblia no es sólo doctrina sobre Dios. En este libro hay de todo: doctrina, historias, proverbios, profecías, cánticos, salmos, lamentaciones, cartas, sermones, meditaciones, oraciones, filosofía, novelas, cantos de amor, biografías, generalogías, poesías, parábolas, comparaciones, tratados, contratos, leyes para organizar el pueblo, leyes para el buen funcionamiento del culto; cosas alegres y cosas tristes, hechos concretos y narraciones simbólicas, cosas del pasado, cosas del presente, cosas del futuro. En fin, todo lo que es necesario tanto para reír como para llorar.

Hay trozos en la Biblia que nos quieren comunicar alegría, esperanza, valor y amor. Otros pasajes quieren denunciar errores, pecados, opresión e injusticias.

La Biblia parece un álbum de fotografías. Muchas familias poseen un álbum parecido. O, por lo menos, tienen una caja donde guardan sus fotografías todas mezcladas, desordenadas. De vez en cuando los hijos desparraman todas las fotografías sobre una mesa para mirarlas y comentar juntos. Los padres tienen que contar la historia sobre el origen de cada una de ellas. La Biblia es un álbum de fotografías de la familia de Dios. En sus reuniones y celebraciones, el pueblo miraba sus álbum de fotografías de familia de Dios. En sus reuniones y celebraciones, el pueblo miraba sus “fotografías”, y los padres contaban las historias sobre ellas. Esta era la forma de integrar a los hijos en el pueblo de Dios y de transmitirles la conciencia de su misión y de su responsabilidad.

La Biblia no habla sólo de Dios que va en busca de su pueblo, sino también del pueblo que va en busca de su Dios y que procura organizarse de acuerdo con la voluntad divina. Sus páginas cuentan las virtudes y pecados, los aciertos y engaños, los momentos más importantes y elevados, como los momentos más críticos y bajos del pueblo de Dios.

La Biblia no esconde nada, da a conocer todo. Cuenta los hechos de la manera como fueron recordados por el pueblo. Historias de gente pecadora que busca hacerse santa. Historias de gente opresora que procura convertirse y ser hermano. Historias de gente oprimida que busca liberarse.

La Biblia es tan variada y amena, como es variada y amena la vida del pueblo. La palabra Biblia viene del griego y quiere decir libros. La Sagrada Escritura tiene 73 libros. Es casi una biblioteca.

Ref. Mester, Carlos. Introducción Bíblica. Pp. 6-9.
Antología Introducción a la Biblia. SEMILLA. Guatemala. 2002.